Por Marigel García

El maltrato infantil se define como cualquier acción u omisión no accidental, que provoque daño físico y/o psicológico a un niño o

niña por parte de sus padres o cuidadores (Corsi, 1994). Esta definición similar a muchas otras se restringe a la violencia que ejercen

principalmente los padres, pero es importante tener en cuenta que los menores pueden ser maltratados por un hermano o hermana, abuelos, tíos o personas no familiares.

El maltrato puede ser:

 *Por comisión: golpes, insultos, abuso sexual, etc., siendo una violencia que se ejerce por acción, buscando dañar al menor.

*Por omisión o abandono físico y emocional que es tan grave como el anterior.

Arruabarrena y De Paúl (1994) indican que para definir el maltrato dirigido a los niños y niñas, se deben tener en cuenta tres variables:

* La perspectiva evolutiva.

*La presencia de factores de vulnerabilidad en el niño.

*La existencia de un daño real o potencial.

Existen tres formas de maltrato:

* Forma activa:

o Abuso físico: cualquier acción, no accidental, por parte de los padres o cuidadores, que provoque daño físico o enfermedades en

los niños/as, que lo coloque en situación de riesgo, producto de una negligencia intencionada (Amato, 2004).

Podemos destacar como signo de abuso físico: hematomas y contusiones inexplicables, quemaduras, heridas y cicatrices, fracturas 

inexplicables o antiguas quebraduras ya soldadas, mordeduras, lesiones internas, daño cerebral, etc.

*Abuso sexual: Este concepto hace referencia a cualquier clase de contacto sexual con

un niño por parte de un familiar o un tutor adulto, con el objeto de obtener

satisfacción y/o gratificación sexual de este último. Los tipos de abuso

sexuales son: las violaciones, vejaciones, manoseos, obligar a mantener

relaciones con otros niños, pornografía, exhibicionismo, etc.  

*Abuso emocional: se presenta bajo la forma de hostilidad verbal crónica (insultos, burlas, desprecio, etc.), críticas, amenazas de abandono y constantes bloqueos a las iniciativas infantiles, por parte de cualquier miembro adulto del grupo familiar (Amato,

2004). En este tipo de maltrato se observa también en el rechazo afectivo, privaciones, aislamientos, etc.